Viniendo desde muy lejos
Cavalgando con mi corazón a tres por cuatro
Como un trobador sideral
Desbocado por las inclemencias del camino.
Con canciones, versos y delirios
Hecho de romanticismo, calle y albedrío.
Como un rapsoda que cumple con su deber
Con la palabra al viento y la música de ningún lugar
De andar errante y desvalido, entre la noche y el día,
Su sombra bohemia deja al pasar…
No le queda más que usar su lengua popular
Robar algún que otro mendrugo hecho de arte y nada más
Para un público ausente de memoria y de mentiras
Aquí está el poeta, con su cuento existencial.

